Raúl Fernández vuelve a Phillip Island con un buen recuerdo y una limitación importante. Ganó aquí en 2025 y viene de terminar segundo en Indonesia, pero las lesiones en dos dedos de la mano derecha todavía condicionan su preparación para el Gran Premio de Australia.

Este jueves ha explicado que se encuentra mejor que en Mandalika, aunque sigue sin estar al cien por cien. El plan pasa por gestionar la mano con el equipo y comprobar cómo responde a lo largo del fin de semana. No da por hecho que la victoria del año pasado le convierta automáticamente en favorito.

Más margen para arriesgar

En su conversación con AS, el piloto de Trackhouse señala una diferencia frente a los aspirantes al campeonato: puede asumir algo más de riesgo si aparecen condiciones frías o complicadas. «Nosotros podemos apretar un poco más», resume.

Es una posibilidad, todavía pendiente de lo que permita su estado físico. En Phillip Island también importa adaptarse al tiempo, que puede cambiar rápidamente. Fernández recuerda además que Marc Márquez y Jorge Martín no disputaron la edición anterior, de modo que la comparación con 2025 tiene límites.

La mano marcará el ritmo

Su segundo puesto en Indonesia llegó después de lesionarse en la Sprint. Ese resultado demuestra que pudo ser competitivo en unas circunstancias difíciles, pero no elimina la necesidad de administrar el esfuerzo en Australia.

Ahí está el equilibrio de su fin de semana: aprovechar las oportunidades sin dar por resuelta la recuperación. La libertad para correr puede ser una ventaja frente a quienes necesitan proteger cada punto; convertirla en un resultado dependerá de la moto, las condiciones y, sobre todo, de cómo aguante la mano.